Monday, December 13th, 2010...12:46 pm

En la variedad está el gusto

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Kensigton es el barrio intercultural por excelencia de Toronto, la zona es tan peculiar que si no se visita es casi imposible describirla: podríamos decir que es excéntrico, también que es ecléctico, cada uno que opine lo que quiera, pero la cuestión es que en ningún otro sitio se observa tanta convivencia entre etnias diferentes. Además Kensigton también es un buen ejemplo de contracultura puesto que sus restaurantes y cafés se convierten en lugar de reunión para activistas sociales, poetas o estudiantes que aprovechan la cercanía de la Universidad, los espectáculos de calle son frecuentes.

Es un lugar tranquilo para las compras y apenas hay tráfico, además de su conocido mercado cuya visita es un buen estímulo para los sentidos, se encuentran muchas tiendas de segunda mano. Si queréis alguna buena referencia caminad hasta Augusta Avenue y entre sus calles encontraréis tiendecitas encantadoras y semi ocultas así como restaurantes que os servirán platos basados en recetas ancestrales de Oriente, Cuba, México o Portugal. Realmente el bario es apreciado por los turistas según se observa mientras paseamos por sus calles.

Este barrio empezó su desarrollo con las corrientes migratorias de principios del siglo XX, aquí llegaron para empezar una nueva vida personas procedentes de diferentes lugares del planeta, y hoy han hecho de Kensington un sitio sorprendente y divertido a la vez. El epicentro del lugar es Bellevue Square, un parque cuyo principal atractivo reside en la activa vida social y la posibilidad de asistir a espectáculos en directo, más que en su configuración arquitectónica y en los servicios de que dispone, eso sí, está rodeada de cafés que propician la convivencia entre personas.

Usualmente se oye decir que es mejor visitar Kensigton entre mayo y octubre, quizás sea por su mercado, por ver los puestos al aire libre y disfrutar del bullicio de los días de compras, además en esta época la zona se convierte en peatonal los domingos. Sin embargo yo he llegado a la conclusión de que, independientemente de la época del año, visitar el barrio es una experiencia fascinante, sin duda merece la pena.

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